Precauciones a la hora de abusar del colutorio

Los colutorios llevan entre nosotros desde tiempos inmemoriales, se dispone de datos de que en civilizaciones como la griega y la romana ya se utilizaban mezcla de hierbas y otros ingredientes para crear enjuagues que ayudasen al cuidado de los dientes. Así, a finales del siglo XIX una marca tan conocida como Listerine comenzó a comercializar este elixir como enjuague bucal.

Muchos expertos apuntan que el enjuague bucal es un buen complemento para nuestra higiene dental, pero sin embargo no se puede considerar como sustituto, porque en ningún caso actúa con la misma efectividad que el cepillo y la pasta de dientes. Los beneficios de los colutorios, principalmente, giran en torno a su capacidad para combatir ciertas bacterias, así como la halitosis.

Ahora bien, algunos expertos en higiene bucodental apuntan que en muchos casos abusar del uso de los diferentes colutorios disponibles en farmacias y parafarmacias es un error, porque en muchos casos puede tener consecuencias nocivas en el equilibrio de nuestra boca. De esta manera, un uso desmedido de los enjuagues bucales puede provocar problemas como:

  • Tintar nuestros dientes y la lengua debido a los colorantes que se utilizan para dar ese color tan característico de los enjuagues bucales.
  • Alterar nuestras papilas gustativas ya que los componentes que utilizan los colutorios son tan fuertes que en determinados momentos pueden alterar nuestro sentido del gusto.
  • Resecar la mucosa oral, de nuevo, los componentes del enjuague bucal pueden alterar el equilibrio de nuestra cavidad bucal y destruir agentes naturales que crea nuestro propio organismo para proteger nuestra boca, llegando incluso a casos en los que ciertas zonas se descamen.
  • Alterar la flora bucal. Con anterioridad hemos hablado de la flora bucal y de la importancia de mantenerla con un equilibrio óptimo, en ciertas ocasiones y debido al alto contenido de alcohol y de otros agentes artificiales, nuestra flora bucal puede verse alterada.

Seguro que muchos de vosotros a partir de ahora os pensaréis dos veces si utilizar con tanta habitualidad el enjuague bucal después de cada cepillado.