En este nuevo artículo blog, nos adentraremos en el mundo vegetal para descubrir los órganos de las distintas plantas, y cómo se organizan los tejidos en cada uno de ellos. Se estima que hay más de 250 mil especies de plantas en todo el mundo. Cada una de ellas posee distintas características homogéneas que entrelazan actividades orgánicas para el proceso nutritivo de la planta. 
A pesar de las distinciones anatómicas, la nutrición en las plantas se rige bajo un mismo procedimiento que abarca la utilización de varios órganos comunes entre el ámbito vegetal. Ahora bien, también existen las plantas vasculares que han creado por sí solas un cuerpo muy complejo. Resultado de una larga evolución que presenta órganos muy especializados y adaptados a la vida terrestre.

1. Los órganos vegetales en la nutrición de las plantas.

Los principales órganos de las plantas son: raíz, tallo, y las hojas. La raíz fija la planta al suelo y toma de éste el agua y las sales minerales disueltas. El tallo sirve de soporte a las hojas, flores y frutos, y conduce el agua y las sales minerales desde la raíz a las hojas y las sustancias elaboradas desde las hojas a las zonas de crecimiento y a las raíces. El tallo se compone de unas micro fibras internas desde donde el agua y demás componentes esenciales son transportados de manera segura y rígida. La actuación del tallo en el proceso nutritivo es clave para la madurez y crecimiento de las raíces y hojas de la propia planta, pues desde él se transporta los nutrientes que los fortalece.

A su vez, las hojas de la planta son los órganos especializados en captar la energía solar, producir sustancias orgánicas por medio de la fotosíntesis y liberar vapor de agua mediante la transpiración, además de estar diseñadas para ofrecer poca resistencia al viento. El conjunto de actividades que son llevadas a cabo por cada uno de estos órganos, son fundamentales en la ejecución y tiempo correcto. Los órganos en el proceso nutritivo de las plantas experimentan una fluidez química que conjuntamente mueve un ciclo especializado. Este ciclo compone la base vital de la planta y perdura hasta la extinción de la misma.

Órganos principales:

En la nutrición de las plantas intervienen todos sus órganos: hojas, tallos y raíces. Como hemos explicado anteriormente, el ciclo o proceso nutritivo mueve a las 3 partes fundamentales de la planta por igual. Su actuación conjunta dará fruto a posteriori a una recogida de nutrientes para el organismo vegetal. A continuación, se destacan las principales funciones de los órganos de las plantas en el proceso de nutrición:

HOJAS: Las principales funciones de las hojas en la nutrición son:

  • Intercambio de gases mediante estomas. Entra y sale oxígeno y dióxido de carbono.
  • Transpiración: se expulsa el exceso de agua en forma de vapor por estomas.
  • Fotosíntesis: El color verde de las hojas se debe a que sus células contienen muchos cloropastos con clorofila. Este es un pigmento que capta la luz solar durante el proceso de la fotosíntesis.

TALLOS: Las funciones del tallo en la nutrición son:

  • Transporte: Conducen la savia bruta, por los tubos leñosos, desde la raíz hasta las hojas. Llevan la savia elaborada, por los tubos liberianos, desde las hojas a toda la planta.
  • Fotosíntesis: Participan junto con el propio procedimiento de absorción de nutrientes
  • Almacén: Sirven de almacenamiento de materia orgánica (almidón) en muchas plantas: patatas, caña de azúcar…

RAÍCES: Las funciones de la raíz en la nutrición son:

  • Absorción de agua y sales minerales (savia bruta), desde el suelo, mediante los pelos absorbentes.
  • Transporte: tanto de savia bruta, hacia las hojas, como de savia elaborada, que llega de las hojas.
  • Almacén: muchas raíces almacenan sustancias de reserva para la planta: zanahoria, rábanos, remolacha…

Órganos que intervienen en la nutrición de las plantas

2. El tejido de los órganos vegetales.

Aunque raro parezca, prácticamente todos los órganos vegetales están formados por tres sistemas de tejidos fundamentales. Estos tejidos son esenciales para la protección y conservación de la base vital de la planta. Los tejidos en cada una de las especies llegarán a adaptarse agrandándose o achicándose dependiendo del crecimiento de la planta. Cada uno de estos tejidos presenta unas cualidades distintivas que a continuación vamos a analizar:
El sistema de protección, formado por epidermis y peridermis, se sitúa en la parte superficial de los órganos. Pieza clave para la protección de los órganos ante riesgos.
El sistema fundamental, formado por parénquima y por los tejidos de sostén, se dispone debajo del sistema de protección, y en tallos y raíces puede extenderse hasta la médula.
El sistema vascular, formado por los tejidos conductores xilema y floema, se dispone en diferentes partes y con diferentes organizaciones según el órgano y tipo de planta.

Organización de los tejidos:

La organización interna de estos sistemas de tejidos en tallos y raíces es variable dependiendo de si el crecimiento es primario o secundario. El crecimiento primario se da en monocotiledóneas y dicotiledóneas herbáceas, además de en los tallos jóvenes de dicotiledóneas leñosas y gimnospermas. El crecimiento secundario se da en dicotiledóneas leñosas y gimnospermas, y unas pocas monocotiledóneas. La organización de estos tejidos se verá afectado igualmente con el paso del tiempo según el sistema que forme del tallo joven de la planta.

Las diferencias entre un tipo de crecimiento y otro se basan en la organización de los haces vasculares y de los meristemos. En el crecimiento primario se produce sobre todo crecimiento en longitud mientras que en el secundario se produce sobre todo crecimiento en grosor. Aunque el crecimiento secundario está restringido a plantas actuales con semillas, los fósiles indican que los helechos y los licopodios, plantas sin semillas, tuvieron crecimiento secundario, pero no dejaron ningún descendiente. Las plantas con semillas parece que descubrieron el crecimiento secundario hace unos 400 millones de años.

3. La importancia de la fase reproductiva.

En la fase reproductiva de algunas plantas aparece la figura de las flores o inflorescencias, las cuales son consideradas como órganos o, como un conjunto de órganos que se dividen en parte estéril y en parte fértil. Dentro de las flores se forman las macroesporas o gametos femeninos y las microesporas o gametos masculinos. Poco después, en el interior de la flor tiene lugar la fecundación que da lugar a un pequeño embrión, el cual quedará latente hasta la germinación. La semilla, también originada en la flor, está formada por el embrión y por tejido nutritivo.

Las flores pueden aparecer solitarias o en parejas, pero lo más común es que crezcan juntas en grupos organizados que se llaman inflorescencias. En ocasiones las flores aparecen tan apretadas y ordenadas que toda la inflorescencia puede confundirse con una flor, en cuyo caso podemos referirnos a ella como un pseudanto (falsa flor). La semilla está rodeada por tejidos, carnosos o no, que forman conjuntamente el fruto. La germinación, desarrollo del embrión de la semilla, dará lugar a una nueva planta. El paso de la germinación dará comienzo a una nueva vida en forma de planta. Que a su vez hará que se restaure el mismo ciclo nutritivo para el mundo vegetal, volviendo a la vida y a su ritmo natural de absorción de nutrientes.

Para finalizar con el artículo, te ofrecemos un vídeo explicativo que resume el transporte de nutrientes en las plantas. Además, se refuerza el análisis sobre los principales órganos de las propias plantas y las funciones de cada uno de ellos. las Esperamos que este artículo te haya ayudado a observar un poco más de cerca el mundo vegetal.

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