Cuando hablamos de marcas blancas, a todos se nos viene a la cabeza la idea de ese producto de la industria alimentaria que compramos con la marca de la cadena de supermercados en la que estemos llenando nuestro carro de la compra. Y estamos en lo cierto, pero no siempre las marcas blancas tienen cabida en el ámbito de los supermercados, sino que cada vez son más abundantes en otras industrias, como en el ámbito tecnológico o en el sector de la moda.
bolsas de papel con comida envasada

¿A qué se debe este fenómeno?

El hecho de que las marcas blancas se manifiesten en otras industrias, se debe principalmente a la familiaridad que han adquirido con los consumidores al manifestarse en la industria alimentaria. De esta manera, las marcas blancas también han llegado al sector de la tecnología y electrodomésticos, al sector de la moda o incluso al sector del motor. Quizás antes este tipo de marcas ya existían, pero en cierto modo se han aprovechado del rebufo de las marcas blancas para ganar entidad y ser aún más relevantes, porque se confía con más facilidad en las marcas blancas y no se recela tanto de ellas.

  • En el sector de la moda o el ámbito textil, las marcas blancas se identifican con las marcas Low Cost. Seguro que muchos de vosotros tenéis algunas en la cabeza, como grandes superficies como Primark o Decathlon, pero grupos como Inditex crean ellos mismos sus propias marcas blancas, como podría ser el caso de Lefties.
  • En el sector tecnológico, por ejemplo en los ordenadores, encontramos que en muchas ocasiones se nos venden portátiles que tienen prácticamente las mismas prestaciones que los de las grandes marcas, pero sin embargo bajan su precio simplemente por no tener esa marca concreta. Sería un ejemplo los ordenadores HP y la marca Packardbell.

De esta manera vemos que, con estos ejemplos, las marcas blancas van mucho más allá de una simple presencia en la industria alimentaria. ¿Hasta dónde llegarán? La evolución del mercado tendrá la respuesta.