La ortodoncia invisible, un gran avance

Muchos de nosotros hemos tenido ortodoncias en la adolescencia y muchos otros nos planteamos la necesidad de tenerla en el futuro, independientemente de en qué momento hayamos tenido o vayamos a tener la ortodoncia, nos cuestionamos hasta qué punto es estético tener los denominados brackets. De ahí que nos cuestionemos si es oportuno utilizar la denominada ortodoncia invisible, nos permite beneficiarnos de la ortodoncia sin sufrir ese defecto estético típico de la ortodoncia.

d-ortodonciaCuando hablamos de ortodoncia invisible nos referimos aquella ortodoncia que no se aprecia con facilidad desde el exterior, de esta manera al hablar o interactuar con los demás, la ortodoncia no tiene por qué ser apreciada con tanta facilidad. Además del hecho de que se trate de un método de ortodoncia mucho más estético, en ciertas ocasiones y dependiendo del tipo de ortodoncia este puede ser removible. Por último, otra de las ventajas a tener en cuenta es que la ortodoncia invisible no resulta tan agresiva al esmalte y por tanto no provocan la aparición de manchas o de descalificaciones.

En este sentido, existen principalmente dos tipos de ortodoncia invisibles. Por un lado encontramos la ortodoncia lingual, la cual es muy similar a la ortodoncia tradicional, pero obedece también a la definición de incógnito porque son brackets que colocan en la parte posterior de los dientes, obviamente al estar dentro de los dientes sus proporciones son menores que el de los brackets tradicionales. Por otro lado, existe la ortodoncia invisible basada en la técnica de férulas invisibles. Suelen ser técnicas de ortodoncia menos invasivas, por norma general esta técnica se aplica de manera personalizada y a medida, se trata de uno de los tratamientos que se pueden retirar de manera intermitente por el propio paciente, adaptándose por tanto a las propias circunstancias y necesidades de quien lo lleva.

Teniendo en cuenta que ambos tipos de ortodoncia invisible son igualmente eficaces, la decisión está en manos del paciente pero también depende en gran parte del consejo del profesional dental que vaya a tratarlas.