La electroestética como tratamiento de belleza

En nuestra sección de belleza y tratamientos de bienestar solemos tratar en muchas ocasiones temas relacionados con tratamientos de belleza relativamente innovadores para conseguir el bienestar general de los usuarios que quieran apostar por su salud. Hoy hemos decidido tratar el ámbito de la electroestética, porque se trata de un método no invasivo que tiene muchos beneficios como tratamiento de belleza.

De esta manera, la electroestética es un método utilizado en muchos tratamientos estéticos que consiste en aplicar determinadas cargas eléctricas o también llamados iones, para conseguir unos resultados estéticos concretos. Algunos de vosotros estaréis pensando, pero ¿por qué cargas eléctricas? Pues precisamente porque estas cargas eléctricas activan la circulación de la sangre y suelen conseguir aportar mucho oxígeno a nuestro organismo y esto tiene consecuencias positivas en nuestro cuerpo porque lo ayudamos a eliminar las sustancias de desecho y cualquier elemento tóxico que se encuentre acumulado.

Los tratamientos de electroestética se utilizan para eliminar varices, para reducir la grasa del cuerpo y por tanto perder peso y relacionado con esta idea, aumentar la masa muscular. Además, en ciertas ocasiones tiene efectos muy positivos en la reducción de celulitis, la desaparición de estrías o de marcas en la piel.

Las técnicas de electroestética

La electroestética se puede aplicar por diferentes técnicas y son muchos los expertos en estética y bienestar que se han especializado en la ejecución de este tipo de tratamientos dependiendo de la técnica elegida por el paciente. Encontramos:

  • Radiofrecuencia: se trata de una técnica en la que se aplican ondas electromagnéticas. Con esta técnica se consigue que el colágeno envejecido se regenere. Por tanto se utiliza en técnicas anti-envejecimiento pero también de vascularización.
  • Presoterapia: una técnica que mejora la circulación sanguínea y que en muchos casos se aplica en las piernas, abdomen o brazos.
  • Cavitación: se aplica a través de ultrasonidos de baja frecuencia y suele reducir la grasa localizada en cierta zonas del cuerpo.
  • Vacumterapia: En este caso no se aplica sino que se aspira la piel con un compresor para conseguir activar el sistema linfático y el sistema sanguíneo.