La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) entiende  la educación financiera como el proceso a través del cual las personas obtienen una mejor comprensión sobre los aspectos y productos de índole financiera, y asimismo, desarrollan las habilidades pertinentes para tomar decisiones informadas, además de realizar la evaluación de riesgos y oportunidades financieras, mejorando su bienestar.

Recibir formación en materia de finanzas, desde la infancia, (en la medida que esta pueda comprenderse en cada etapa de la vida), es de suma importancia. Esto es debido a que la educación financiera es uno de los motores del desarrollo económico y social, por lo que cualquier decisión que se tome en torno a materia de economía, va a ser clave para la mejora o empeoramiento del nivel de vida en las personas.

Durante los últimos años se han hecho esfuerzos para promover la educación financiera en muchos países, con el fin de ir consiguiendo una cultura en la que se realice la utilización eficiente de instrumentos y recursos financieros, como pueden ser el dinero, el crédito, el ahorro o los planes de inversión.

Debido a la importancia que supone disponer de una adecuada educación financiera, la formación que habilita como Técnico Superior, a través del Ciclo Superior de Administración y Finanzas, da salida laboral para trabajar en empresas de cualquier tipo, tramitando los asuntos relacionados con la economía de la organización, así como elaborando, configurando y gestionando documentos y comunicaciones de carácter financiero, procesos administrativos y comerciales, recursos financieros y la contabilidad de la empresa, entre otros factores esenciales.

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Ventajas de la Educación Financiera

Obtener beneficios derivados de una adecuada educación financiera, es positivo tanto para el crecimiento de la economía de un país como a nivel individual.

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En el plano personal, la educación financiera resulta esencial para obtener metas de mejora en la calidad de vida, pues esta formación permite conocer las herramientas necesarias para tomar decisiones sólidas sobre planes de futuro, además de administrar correctamente los recursos económicos y la información necesaria para el buen uso de los servicios y productos financieros.

A parte de dotar de responsabilidad a las personas que dispongan de esta cultura económica, la educación financiera posibilita intercambiar información de interés entre las instituciones financieras y su clientela, con nitidez, para que la toma de decisiones sea lo más coherente posible, disminuyendo las dudas relativas a cualquier tipo de operación económica que se necesite llevar a cabo.

Estas ventajas, a su vez, generan una mejor oferta de productos y servicios financieros, (lo cual resulta beneficioso para el movimiento económico), puesto que los usuarios que han recibido una adecuada educación financiera son conscientes de sus necesidades, limitaciones y oportunidades, y a su vez, quienes prestan este tipo de servicios pueden conocer de este modo dichas necesidades en primera persona.

Con todo ello, a través de la educación financiera se contribuye a una mayor competitividad y al aumento de la innovación, dentro del sistema financiero.

Consejos para llevar a cabo la Educación financiera

En la situación actual que vive el mundo, conviene no pasar por alto algunos aspectos fundamentales, que forman parte de una buena educación financiera.

El motivo es que llevar a cabo las prácticas correctas, en este plano, siempre va a ayudar comprender los productos financieros y aplicar las habilidades convenientes para tomar decisiones, en cuanto a métodos de ahorro y planificación de gastos.

Las principales recomendaciones que se deben tener en cuenta en materia de educación financiera son las siguientes:

  • Tener claras las metas y marcar una estrategia para conseguirlas, planificando bien el dinero del que se dispone.
  • Realizar presupuestos que ir cumpliendo, de modo que se pueda repartir el gasto de un modo eficiente para sacar el provecho más coherente.
  • Tener conciencia sobre los ingresos con los que se cuenta, para no vivir por encima de las posibilidades.
  • Reconocer los tipos de ingresos y gastos, para no percibir sorpresas los meses que pudiera experimentarse imprevistos económicos.
  • Recurrir a toda la información disponible y actualizada sobre materia fiscal y ayudas.
  • Conocer cuáles son los términos financieros que se utilizan en las comunicaciones de carácter económico.
  • Gestionar una o más cuentas de ahorro que puedan generar intereses a medio y largo plazo.
  • Obtener toda la información posible antes de realizar cualquier tipo de inversión.
  • Tener en cuenta el período de jubilación, aunque no se tenga una edad avanzada, con el fin de obtener un retorno de la inversión que genere bienestar también en el futuro.