¿Dientes de leche? Mitos y verdades

dientes-de-lecheMuchos de nosotros, por no decir la gran mayoría de nosotros hemos vivido el proceso de caída de nuestros dientes de leche. Quizás en aquella época no os preguntasteis por qué los dientes se caían y debíamos cambiarlos. Quizás ahora que tenéis hijos o sobrinos a los que se les han caído los dientes sí que os preguntéis por qué se han de mudar los dientes, puede resultar algo incluso extraño. Sin embargo los especialistas en higiene bucodental y los especialistas dentales sí que conocemos las razones por las que los dientes de leche acaban desapareciendo.

Normalmente a los seis o siete años nuestros dientes de adulto comienzan a empujar a los dientes de leche, por los que estos pierden sus raíces y comienzan a moverse y deprenderse. La razón es tanto el cambio de nuestra mandíbula como nuestra propia naturaleza, puesto que los dientes de leche son demasiado frágiles y se desgastan con mucha más facilidad que los dientes que tendremos en nuestra vida adulta, mucho más resistentes y más grandes.

Lo cierto que aunque nuestros dientes de adulto sean mucho más resistentes que los de leche, no debemos descuidarlos, sino que debemos mantener unas rutinas de limpieza que se adapten a nuestras necesidades porque una vez que cambiamos los dientes de leche, no habrá oportunidad de que volvamos a cambiarlos. Cepillarlos a diario, utilizar colutorios o seda dental puede alargar la vida de nuestros dientes y mejorar nuestra salud bucodental.

Ahora bien, una curiosidad alrededor de los dientes de leche es que no siempre se mudan o se caen en el mismo momento, sino que dependiendo de cada persona los dientes no de leche nacen antes o después, e incluso hay adultos que aún conservan sus dientes de leche. En estos casos el cuidado de los dientes de leche es aún más delicado y hay que prestar especial atención a la higiene bucodental debido a precisamente su fragilidad.

¿Y tú? ¿Conservas tus dientes de leche? ¿Cuándo los cambiaste por los “dientes de adulto”?