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Como si se tratase de un mandamiento, o prácticamente de un mantra, deberíamos grabarnos a fuego que con nuestra alimentación y con nuestra dieta no jugaremos. Las rutinas diarias, la falta de tiempo, el hecho de querer tener una determinada figura, etc, nos lleva a que en muchas ocasiones descuidemos nuestra dieta e incluso nos impongamos estándares de alimentación demasiado concretos.
Los expertos en dietética y nutrición siempre se lo recuerdan a quienes les piden consejo, porque en el ámbito de las dietas suele haber una creencia extendida y es que una vez hemos hecho una determinada dieta podemos volver a comer tan mal como antes de hacerla. Un grave error, porque todo el esfuerzo invertido en nuestra dieta quedará en nada y continuaremos mermando nuestra salud.
Lo realmente aconsejable es mantener una alimentación saludable de manera continua. Cuidarnos día a día no es sencillo, por lo que nuestra dieta no se puede dejar a la imaginación sino que debemos tener unas pautas claras a la hora de cuidarnos y por supuesto respetar ciertos límites. De esa manera no solo estaremos invirtiendo en nuestra alimentación sino directamente en nuestra salud.
El papel de los nutricionistas y dietistas, en este sentido es realmente relevante, porque en muchas ocasiones pueden actuar o incluso trabajar como educadores nutricionales. Son muchas las personas que desconocen cómo podrían cuidar su dieta o qué trucos pueden usar en su vida diaria para poder seguir una alimentación equilibrada sin apenas esfuerzo.
Las dietas y la alimentación parecen más una cuestión de moda y tendencia, por lo que su importancia en muchas ocasiones se ve eclipsada por el hecho de que se consuma de manera más normal un alimento de terminado u otro. Aprovechar la propia tendencia de querer aprender a cocinar para aprender a comer bien y a comer saludable sería una gran iniciativa a implantar en colegios, centros culturales o incluso asociaciones de vecinos ¿un nuevo nicho de mercado para los profesionales de la nutrición?

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