Actividades en el medio natural ¿con niños?

Nuestros hábitos de vida han cambiado, la vida que llevamos ahora no es la que llevábamos hace veinte años. La manera en la que aprendíamos antes y siendo niños nos divertíamos ha cambiado y estos cambios no siempre son para mejor. Los niños de hoy en día tienen cada vez hábitos más sedentarios y están más desconectados de lo qué es el medio ambiente. Es por esto, por lo que proponer actividades en el medio natural con niños siempre es un acierto.

Los monitores y técnicos de actividades físico deportivas en el medio natural podemos proponer con cierta regularidad en los colegios y centros de educación el desarrollo de estas actividades que complementan de una manera muy positiva la educación no reglada de los niños. Algunos de los programas en los que se suele hacer especial hincapié tienen además objetivos saludables o incluso ecológicos. Los programas de actividades basados en unos objetivos y pretendiendo alcanzar unas determinadas metas son una gran iniciativa a tener en cuenta.

Una actividad que suele triunfar en el medio natural con niños tiene relación con la repoblación de nuestros bosques por ejemplo. El proponer una ruta guiada por el monte con el objetivo de plantar un árbol puede ser una magnífica actividad que muchos colegios podrían acoger dentro de su programa de actividades extraescolares. Realizar juegos didácticos donde reconocer especies vegetales o incluso las huellas de ciertas especies animales es otra de las actividades que triunfan dentro de las escuelas.

Reconectar a los niños con el medio ambiente, darles conciencia de qué es la naturaleza y que no se trata de algo simplemente a estudiar en los libros de conocimiento del medio o de naturales son iniciativas muy valoradas por los educadores y por los padres. De ahí, que uno de los futuros objetivos de los animadores de actividades físico deportivas en el medio natural pueda ser convertirse en animadores itinerantes por diferentes colegios, ofreciendo alternativas a las actividades educativas tradicionales, donde los niños puedan desarrollar otra faceta alejada de los ordenadores, videojuegos o actividades sedentarias practicadas con demasiada frecuencia en su día a día.